miércoles, 22 de mayo de 2013

ARTESANOS. Cesteros de Campo Alegre siguen tejiendo guadua

Por más de seis décadas ha sobrevivido esta tradición artesanal en el municipio San Rafael de Carvajal, estado Trujillo. 

Antonio Pérez y su hijo Edgardo,  forman parte de una de las empresas
 familiares de fabricación de cestas en el municipio San Rafael de Carvajal.


Corría la década de los 50 del siglo pasado, cuando el profesor Hermes Perdomo (+), comenzó a tejer la guadua, una variedad de la planta de bambú, de la que obtuvo la materia prima para la elaboración de todo tipo de cestas, lo que con el tiempo se convirtió en un oficio artesanal entre los vecinos del sector La Cantarrana, en Campo Alegre, estado Trujillo.

Según el relato de Pantaleón León, veterano en el oficio de la cestería en el sector La Cantarrana, el profesor Perdomo viajó a México y de regreso trajo una revista de artesanía indígena, donde aparecían los pasos para el tejido de la guadua y su   transformación en cestas.

"Recuerdo que primero empezó él y después enseñó a los vecinos, hasta que poco a poco el oficio se fue convirtiendo en tradición y hoy forma parte de nuestra cultura", expresó.

Pedro Pablo Briceño, otro de los cesteros
 de La Cantarrana, en plena faena artesanal


Este tipo de artesanía fue una novedad para la época, que se aprovechó en esta zona trujillana debido a que en la comunidad se producía la planta de guadua en forma natural, tal y como lo señala Antonio Pérez, uno de los pupilos del profesor Hermes Perdomo, quien como la mayoría de los cesteros del sector, improvisa su taller todos los días en la acera frente a su casa.

Tiene  casi 50 años en este oficio, con el que levantó a su familia, sus dos hijos varones se graduaron en la universidad  y también son artesanos, "ahora trabajo sin presión, porque lo hago por gusto más que por necesidad", confesó.

En efecto, su hijo Edgardo de 53 años, es ingeniero y acompaña a su padre en el trabajo de la cestería, tejiendo al menos una docena de unidades por día que una vez por semana son recogidas en el sitio por un camión que las transporta hacia Caracas, Barquisimeto, Maracaibo, Valencia, San Cristóbal y a otras ciudades del país.

Al fondo, Pantaleón León, clasifica las cañas de guadua 
que posteriormente transformará en cestas


Actualmente, los municipios Rafael Rangel y Motatán, son los mayores productores de guadua en el estado Trujillo y según otro de los cesteros de Campo Alegre, quien se identificó como Pedro Pablo Briceño, alrededor de 40 familias de esta localidad viven de este oficio artesanal, en seis décadas se han consolidado como empresas familiares y aspiran ser reconocidos algún día, como patrimonio cultural del municipio San Rafael de Carvajal.

Surten a casi todo el país, con un producto que tiene diversidad de usos, por sus formas y tamaños, suelen ser utilizadas para el pan, frutas y otros alimentos, como depósito de ropa, cofres e implementos de costura, entre otros, además sirven como objetos decorativos. 



Al menos 40 familias en Campo Alegre viven de este oficio artesanal


Benilda Rosa Moreno, lleva 40 años tejiendo cestas, lo aprendió de su mamá e hizo lo propio con sus hijos, dice que ha mantenido a su familia con este trabajo, el cual realiza con gusto porque le ha dejado muchas satisfacciones.



Otros se han dedicado a proyectar este arte tradicional en festivales y eventos culturales, como el caso de Numa Godoy, quien además ha transmitido su conocimiento a jóvenes estudiantes del municipio.

“Hemos tratado de evitar que esta tradición cultural se pierda, pero nos ha faltado apoyo de los gobiernos, en lo que a créditos y la construcción de un centro de acopio se refiere”, indicó.

La Alcaldía de San Rafael de Carvajal, a través de su Instituto de Cultura, ha incluido a algunos cesteros de La Cantarrana, en la Galería de personajes, cultores y artesanos del municipio, que se exhibe en el salón de usos múltiples “Benito Perdomo”, tal y como lo manifestó Saúl León, coordinador del referido instituto.

El cronista del municipio San Rafael de Carvajal, Robinson Núñez, señaló que esta es una actividad cultural muy importante que merece ser divulgada, ya que aunque nació en La Cantarrana, parroquia Campo Alegre, se ha extendido por otros sectores del municipio como Mesa de Chipuén, el aeropuerto, Sabana de Cuba y las Mesetas de Chimpire.

Afirmó que hijos y nietos de cesteros 
pioneros, que se han radicado en otras comunidades, llevan consigo este legado cultural y familiar, preservando la tradición. (Jogly Valero)

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